Desarrollo Sostenible

El concepto de desarrollo sostenible, que tuvo sus orígenes en el concepto de una sociedad capaz de manejar sus recursos naturales de manera que fueran tan durables como pudiera ser posible, fue introducido en la Estrategia Global sobre la Conservación (UICN, 1980).

El objetivo fundamental es que el progreso de la Sociedad Humana se logre de manera que la utilización actual de los recursos y servicios, que proveen los sistemas naturales y humanos, no afecte de manera crítica la disponibilidad futura de los mismos. En el sentido más simple, se trata que las trayectorias de desarrollo se elijan para que las generaciones futuras puedan disponer de los elementos de su sustento, sin las limitaciones que resultarían si las actuales exceden los límites de su renovación.

El concepto fue adoptado por la Comisión sobre Medioambiente y Desarrollo, creada por la ONU, en 1983, que lo integró en su Informe, conocido como Informe Brutland (1987). Finalmente, fue adoptado por la Conferencia de Río (CNUMAD, 1992).

Esta Conferencia orientó el concepto de desarrollo hacia un proceso de cambio, en el cual la explotación de los recursos, la dirección de las inversiones, la orientación del desarrollo tecnológico y los cambios institucionales sean armonizados, para que el potencial actual y futuro del progreso humano se adecue para satisfacer las necesidades y aspiraciones de las generaciones futuras. El desarrollo sostenible deberá integrar las dimensiones humanas o sociales, ambientales y económicas y sus interconexiones.

La decisión política debe considerar esos tres factores, asumiendo lo planteado en el Informe sobre los límites al crecimiento, como lo destacó el Club de Roma, en su informe homónimo, publicado en 1972.

Además, es importante destacar que el Cambio Ambiental Global, en particular el calentamiento terrestre, suma sus impactos al logro de la sostenibilidad. Ello obliga a los tomadores de decisión, tanto oficiales como privados, a la adopción de una ética del cambio climático. Cuando en su progreso, individual o comunitario, pongan en peligro la durabilidad de los recursos y servicios naturales y humanos, deberán detener sus actividades.